Navegando entre mitos
Mito #1
«La actual Ley de Pesca dejó sin recursos a los artesanales»
Realidad:
Según Sernapesca, el total de recursos del mar capturados a nivel nacional en 2023 fue de 2.474.672 toneladas; de las cuales, 65% correspondió al sector artesanal y 35% al industrial. Es decir, 6 de cada 10 peces en Chile están en manos de la pesca artesanal. Existen pesquerías compartidas, como Sardina-Anchoveta, Jurel y Merluza, pero muchas son de manejo exclusivamente artesanal, como Lenguado, Corvina, Sierra, Cojinoba y otros. Además de todos los moluscos y algas.
Mito #2

“La Ley Longueira benefició al sector industrial y perjudicó al artesanal”
Realidad:
La actual distribución de los recursos pesqueros que rige desde 2012 no benefició a la pesca industrial con más peces. En todo Chile la industria cedió pesca en favor del sector artesanal. En el caso de la zona centro sur significó un traspaso de recursos que fue valorizado en 34 millones de dólares.
Mito #3

“Siete familias son dueñas del mar chileno”
Realidad:
Más de 40 empresas trabajan con acceso al mar y sus recursos; varias de ellas son Sociedades Anónimas, cuyos propietarios son personas naturales y jurídicas, por lo que la propiedad se abre a miles de personas más. Además, existen más de 90 mil pescadores artesanales con acceso a los recursos del mar según el Censo Pesquero, cifra que año a año se incrementa.
Mito #4

“El proyecto de Ley de Pesca del Gobierno es fruto de un proceso participativo”
Realidad:
Organizaciones de pescadores artesanales e industriales en todas las regiones del país han
reclamado que no fueron ni recibidos ni escuchados; o que no se recogieron los planteamientos hechos. La participación previa al ingreso de la ley fue solo de unos pocos.
REALIDAD:
El 75% de las pesquerías de la macrozona centro sur, en las que tiene participación la Pesca Industrial del Biobío ya sea a través de la captura o el procesamiento, están sanas. El caso emblemático es el Jurel, donde Chile se ha transformado en el país con la mayor cuota a nivel mundial. A nivel nacional, el 55% de las pesquerías se encuentran en estado saludable.
*Informe Subpesca 2023.
REALIDAD:
Los países con tradición pesquera (OCDE) asignan sus derechos de pesca por historia. Hay 3 casos emblemáticos de fracaso de licitaciones: Rusia, Estonia e Islas Feroe, que eliminaron las subastas porque, en la práctica, afectaron la competitividad, hubo colusión y se vio afectada la sustentabilidad de los recursos.
REALIDAD:
La normativa vigente fue fruto de un largo debate en el Congreso durante 2012 y de un amplio acuerdo previo en la Mesa Pesquera de 2011. Fue aprobada con 117 votos a favor y 20 abstenciones. Sus más de 10 años de vigencia le han dado la legitimidad de todos los sectores que trabajan con la actual Ley.
REALIDAD:
En los más de 10 años de vigencia de la actual ley, Chile se ha posicionado dentro de las potencias pesqueras más importantes en el mundo. Expertos internacionales destacan la ley chilena porque elevó los criterios de sustentabilidad y cuidado de los recursos, recuperando pesquerías que hasta antes de la ley estaban agotadas.
Como Pescadores Industriales del Biobío, estamos a favor de una nueva normativa que:
Respete la tradición pesquera de Chile
considerando los criterios de asignación histórica, en línea con lo utilizado en las potencias pesqueras del mundo y en todos los países miembros de la OCDE.
Entregue estabilidad
en la actividad pesquera a través del respeto a los acuerdos que actualmente mantiene el Estado de Chile con el sector privado, vigentes hasta 2033.
Reconozca a la Pesca Industrial y a Biobío
como la Capital Pesquera de Chile, fundamental en la generación de alimentos del mar para consumo humano.
Predominen los criterios científicos y técnicos
por sobre la ideología, ajustándose a la realidad de la actividad pesquera en Chile y abandonando la idea de subastar, que solo propicia mayor concentración del mercado.
Preguntas y respuestas
Los Pescadores Industriales somos un sector productivo fundamental en las zonas donde operamos hace más de 100 años, motor de desarrollo para miles de familias y una actividad que se ha proyectado en el tiempo, aportando a la seguridad alimentaria nacional y contribuyendo a la economía en tiempos de crisis. Conoce más sobre nosotros ingresando a nuestra web.
Operamos de manera altamente descentralizada, generando empleo directo para más de 36 mil personas a nivel nacional. La Región del Biobío concentra el 18% de estos empleos, con 6.500 trabajadores distribuidos en las comunas de Tomé, Talcahuano, Coronel y Lota; el 50% de ellos son mujeres, en su mayoría jefas de hogar. Asimismo, sólo en esta región, existen 372 pequeñas y medianas empresas que prestan servicios a este sector donde laboran otros 4 mil trabajadores. Somos la Capital Pesquera de Chile, responsable del 60% del total de los desembarques nacionales (artesanal e industrial).
Nuestra actividad, intensiva en mano de obra y con rostro de mujer, se ha mantenido sana incluso en tiempos de crisis. Trabajamos sobre recursos pesqueros recuperados, sanos y sostenibles, destinando más del 85% de nuestras capturas a la alimentación de chilenos y personas alrededor del mundo. Puedes conocer el estado de los principales recursos capturados y/o procesados por los Pescadores Industriales del Biobío en nuestra web.
Nuestros productos, como el congelado de jurel y merluza común, así como conservas y apanados, están disponibles en todo el país, desde supermercados hasta negocios locales. Alimentamos diariamente a los chilenos con productos sanos y nutritivos, contribuyendo así a la seguridad alimentaria nacional. Infórmate más sobre los recursos, nuestros procesos y nuestra flota ingresando a la web.
La actividad pesquera industrial tiene una fuerte asociatividad con buena parte del sector artesanal en diversos lugares de Chile para la compra de materia prima para diversos productos que procesan las plantas, como sardina común y anchoveta en la Región del Biobío. Este trabajo conjunto de abastecimiento es posible porque las fábricas reciben suministro de sus propios barcos y ocupan la provisión de las lanchas artesanales para suplementar sus procesos productivos.
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